Una humilde esclava negra, Marie Césette Dumas, fue la madre, abuela y bisabuela de tres hombres ilustres: Thomas-Álexandre Dumas, el hijo que tuvo con el marqués de La Pailleterie un colono de Saint-Domingue (hoy Haití), llegó a ser, por su fuerza excepcional y su valor, uno de los generales de la revolución francesa; Alexandre Dumas, su nieto, fue el autor de novelas como “Los tres mosqueteros" y "El conde de Montecristo”; y Alexandre Dumas (hijo), su bisnieto, escribió también obras tan conocidas como “La Dama de las Camelias”.
No sabemos casi nada de Marie-Césette salvo que, al parecer, murió de disentería cuando Thomas-Alexandre tenía doce años. Por su parte, Alexandre Dumas hijo intentó en vano encontrar sus huellas en Haití.
Según Calixthe Beyala, escritora camerunesa, autora de “Los honores perdidos” (Gran Prix de la Academia Francesa) o “Mamá tiene un amante” (Premio de literatura de la África negra), Marie-Cessette Dumas procedía del Gabón--un país del oeste de África central colindante con Camerún y Guinea Ecuatorial—y el apellido “Dumas”, inicialmente “Dûma”, sería un nombre de origen fang, la etnia de la zona, que significaría “dignidad.” Otros, en cambio, creen que Dumas sería el apellido de los negreros que la capturaron y, finalmente, otra versión más simple que las anteriores, afirma que procede de su trabajo en la granja, ya que "Dumas" viene de "du Mas" que significa “de la granja”. El futuro general Dumas—al que los austríacos llamaron por su valor “el diablo negro”-- se inscribirá en el ejército con el apellido de la madre, bien por voluntad propia o por las exigencias de su familia paterna.
Alexandre Dumas, quien sufrió desprecios por el color de su piel, no dejó una autobiografía ni escritos sobre su abuela. Sin embargo, hay una novela de la cual no se habla mucho y que me parece una de las más personales que seguramente escribió y en la que, quizá, se encuentran ocultos algunos de los elementos claves para conocer mejor su condición mestiza: “Georges” (1843) cuenta las humillaciones y la revancha de un mulato que-como su padre el general Dumas--nace en una isla, en el caso del libro, la de Mauricio (situada en el África Oriental, en el océano Índico), va a estudiar a Francia y a su vuelta a la colonia impulsará como jefe, una revuelta de esclavos (como la ocurrida en Haití).
Hay muchos más elementos en la trama que se podrían desgranar, pero el arte de contarlos de manera interesante, atractiva, es la virtud de ese “enorme y ágil arquitecto” que decía Víctor Hugo. Desvelar más cosas innecesariamente sería desnudar algo que resulta de vital importancia en sus obras: la acción, que nos mantiene en vilo, en suspense. Solamente quería reseñar una cosa más sobre esta obra. Es posible que pensase en el triste destino de su abuela (Marie-Cessette) cuando en boca de uno de sus personajes (Nazim), que, como ella, es arrancado de su raíces, cree oír una llamada de su madre muerta lejos, en su país natal, en el canto de un ruiseñor.
“El grueso negro” era el apodo usado por envidiosos y rivales para referirse a Alexandre Dumas. Una vez alguien trató de insultarle, recriminándole la sangre negra que corría por sus venas. La respuesta: “Es cierto. Mi padre era mulato, mi abuela era negra, mis abuelos eran monos. En suma, señor, mi pedigrí comienza donde el suyo termina.”
Alejandro Dumas hijo fue también menospreciado por sus compañeros escolares, además de por ser hijo natural, por la sangre negra que llevaba y estas experiencias condicionaron sus obras.
He creído que mostrar este pequeño retazo de un aspecto de la vida de los Dumas, que a veces se nos escapa o se desconoce, y que no se podría explicar sin Marie-Céssette Dumas puede ser interesante para todos aquellos, que a través de la historia o los libros, hemos tenido conocimiento de, al menos, uno de los Dumas.


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