- Imagino que debe ser difícil ostentar su cargo en un momento como éste, en el que la cooperación al desarrollo ha sufrido un severo recorte en muchas instituciones, ¿no?
- Sin duda es un momento complicado debido a la crisis, que ha provocado situaciones complicadas en todos lados, pero al mismo tiempo coincide con la financiación de los proyectos europeos. De hecho se ha abierto un programa con Marruecos con 4 millones de euros para cooperación y también el programa Madeira, Canarias, Azores prevé un importe de 16 millones. Cierto que es una cooperación más institucional, gobierno a gobierno, pero es una herramienta muy interesante.
- ¿Cree que ha evolucionado la mirada sobre África desde Canarias?
- Ha evolucionado, pero todavía queda muchísimo por hacer. Hay cada vez más gente interesada por los temas africanos, hay una creciente sed por lo africano, pero sigue siendo algo minoritario con respecto a la sociedad canaria. Si Canarias quiere jugar un papel y posicionarse en esta parte de África, todo lo que hagamos es positivo para ir cogiendo base de cara al futuro. Aún hace falta un conocimiento mayor de África en la sociedad canaria. Hay que tener en cuenta que la política canaria hacia este continente empezó hace apenas diez años.
- Pero las relaciones Canarias-África son históricas...
- Sí, pero el compromiso político de que estas relaciones vayan más allá, el impulso político, es de hace sólo diez años.
- Igual le pongo en un aprieto, pero ¿cree que en Canarias existe esa apuesta de verdad por acercarnos cada vez más a África o más bien es algo de cara a la galería?
- Nos ha tocado una época muy difícil. La crisis nos ha hecho replantearnos los planes que tenía el Gobierno, que quería triplicar la ayuda a África en esta legislatura. Pero sí que empieza a haber una mayor implicación por parte del Gobierno canario. Ahí está el caso de Cabo Verde.
- ¿Cómo ve África?
Hay una expresión francesa que habla de “les Afriques”, las Áfricas. Está esa África de pobreza en la que el 50% de la población vive con menos de un dólar al día, de la inmigración, de las necesidades. Esa África existe y es una realidad, nadie pone en duda que es la región más pobre del Planeta. Pero hay otra África que se mueve, que tiene un potencial empresarial importante, que está creciendo al 5% del PIB, en la que hay una presencia importante de empresas extranjeras, con una clase dinámica y promotora de proyectos. Nosotros tenemos que saber distinguir que están ambas y que tenemos que actuar en la África de pobrezas, pero también aprovechar las oportunidades de la otra África. Pese a todas las contradicciones y problemas, África va caminando a su ritmo.
- Camina, pero a veces no se sabe muy bien en qué dirección. Por ejemplo, en los últimos meses se han sucedido varios golpes de Estado.
-Es cierto, siguen habiendo golpes de estado y situaciones políticas complicadas, pero África son 54 países y países con golpes de estado y guerras son 13 ó 14. Esos países lastran la imagen de África. Por ejemplo, lo de Costa de Marfil es una catástrofe, era un país abanderado de la estabilidad y el crecimiento que vive en la inestabilidad desde hace 7 años. Es verdad que en muchos países hay problemas de consolidación de la democracia, pero en otros se están haciendo las cosas muy bien. Yo tendría en cuenta la visión histórica. Sería interesante hacer una comparación entre los 200 años de independencia de los países latinoamericanos y los 50 de los países africanos. Yo sé que son épocas completamente distintas y la democracia ha evolucionado, pero igual cabría preguntarnos cómo estaba América Latina hace 150 años y comparar.
- ¿Y qué papel puede jugar Europa en general y Canarias en particular en ese proceso histórico? Muchas veces se asegura que el continente es el destino natural de la economía canaria, de las inversiones, pero parece que salvo Marruecos y Cabo Verde, la externalización no acaba de cuajar.
Los casos marroquí y caboverdiano son claro. Ambos son los países culturalmente más próximos y por eso allí se han implantado más empresas canarias. La cultura es muy importante y el desconocimiento de la cultura del otro pone muchas barreras. Francia nos lleva una enorme delantera por razones históricas obvias...
- Sí, pero ahí está China, que no tenía esas relaciones y ha demostrado que se puede.
- Claro que se puede invertir y tener presencia, pero el coste es importante. Tienen que pasar años para tener éxito, hace falta personal que domine la materia, conozca los mercados y esté dispuesto a vivir allí, hacen falta empresas fuertes que puedan estar tres o cuatro años sin recibir beneficios. Las empresas canarias son pequeñas y no están internacionalizadas. Hay dificultades. Pero luego hay casos que sorprenden, hay empresas canarias que se saben mover allí. Está claro que África no es la panacea y no todo cabe, pero hay cosas que sí tienen su mercado y hay que currárselo.
- ¿Qué opina de los que aseguran que inversión es sinónimo de neocolonialismo?
- Que no estoy de acuerdo con ellos en absoluto. En el caso de las inversiones en materia de petróleo, diamantes, etcétera, ahí sí puedo verlo, aunque también empiezan a haber códigos de buenas prácticas. Pero en el caso de las inversiones canarias no es cierto en absoluto, crean desarrollo y puestos de trabajo. Todos los países quieren captar inversión y eso es globalización y potenciar la economía. Es la mejor manera de luchar en pro del desarrollo. Es mucho más eficaz una empresa que te invierte 1 millón de euros y te crea 30 puestos de trabajo que cualquier proyecto de cooperación.
- Entonces, ¿la cooperación al desarrollo ha fracasado?
- Hay mucho debate en torno a esto. Hay quien dice que la cooperación en sí no ha servido para producir un crecimiento macroeconómico de los países africanos, pero si se analizan los proyectos, sí que están beneficiando a mucha gente y creando pequeñas economías. Si suprimieses de un plumazo la cooperación, sería una catástrofe para mucha gente. De hecho, el prestigioso investigador sobre África Paul Collier asegura que la cooperación ha servido, al menos, para que la cosa no vaya a peor.
- Finalmente, ¿qué le parece Guinguinbali.com?
- De GuinGuinBali valoro especialmente dos cosas. Una, que sea un producto ágil, novedoso, divertido y que trate de ofrecer esa otra realidad de África. Veo que es un producto fresco. Y dos, me encanta que surja de la iniciativa privada. Muchas veces estamos acostumbrados a los proyectos que viven de lo público y esto hace que cuando se acaba la financiación, se paran. Por eso, GuinGuinBali es un reto muy interesante y creo que es la única manera de hacerlo. Ese hueco no estaba cubierto en España, un proyecto privado de comunicación sobre África.


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