Goodluck Jonathan, ex vicepresidente de Nigeria y actual presidente del país, cuenta con el beneplácito de Estados Unidos. La Casa Blanca ha mostrado su preocupación por el regreso de Umaru Yar'Adua y considera que "puede ser un intento de avanzar en sus propios intereses y no en los del país".
Después de más de noventa días de ausencia por una extraña enfermedad, y posterior convalecencia en Arabia Saudita, Yar'Adua regresó a Nigeria. Dos semanas antes, y dada la amplia baja del presidente, su vicepresidente había sido nombrado primer regidor del país. Seis ministros fueron a Arabia Saudí a solicitar Yar'Adua que volviera y el Gobierno se quebró.
Ahora, con una confusión de poder y liderazgo, Estados Unidos ha desequilibrado la balanza. Así lo confirmó Philip Crowley, portavoz del departamento de Estado, al afirmar que "el líder de Nigeria es el presidente interino Jonathan".
El representante de Estados Unidos abundó más y señaló, en una rueda de prensa, que "Nigeria en estos momentos necesita un líder fuerte y eficaz que garantice la estabilidad del país". Además, dijo, "hay que gestionar la seguridad".
Ahora, Nigeria se enfrenta a la necesidad de aclarar a la comunidad internacional el liderazgo político del país. Con un vicepresidente en el poder y un ex presidente haciendo oposición interna, solventó la cumbre de la CEDEAO hace tan sólo unas semanas. Las elecciones en el vecino Togo requieren el cierre de fronteras con este país y el aumento de la seguridad. Nigeria, estado clave para la seguridad de África Occidental, se enfrenta a una situación difícil de gestionar y que puede aupar a Goodluck Jonathan como héroe y líder nacional sin haber ganado unas elecciones.


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