A través de la divulgación, Hablemos de sexo busca contrarrestar las dramáticas cifras de infectados por el VIH que presenta el país. También el número de embarazos no deseados. Ser, en definitiva, un medio útil y ameno para que la juventud se instruya en educación sexual, una asignatura pendiente en el país que, según el propio Johnson, quien fue durante un tiempo uno de los cuatro jóvenes conductores del programa, “no se puede separar de los problemas económicos”.
Según explica, viajando con el programa a comunidades y ciudades lejanas, él mismo tomó conciencia de los problemas económicos y relacionados con las tradiciones que enfrentan muchos de sus compatriotas, y de cómo esos temas contribuyen a la propagación del Sida. “Supe de algunos mitos extraños que los jóvenes tienen sobre la forma de contagio del VIH y su tratamiento. Un gran pocentaje de la población juvenil en Liberia no tiene prácticamente ningún conocimiento sobre ello, debido en parte a la elevada tasa de analfabetismo, y al hecho de que los temas de salud reproductiva no se enseñen en la escuela, claro. Así, hay muchos que piensan que fumar marihuana previene el VIH, por ejemplo. Para estos mitos tan peligrosos, el equipo del programa desarrolló el espacio Mito versus Realidad, en el que, en el lenguaje coloquial liberiano, desmentimos estas creencias”.
Todos esos problemas, tanto económicos como de falta de educación, derivan de los casi 15 años de guerra civil que atravesó el país y que, a pesar de que terminó hace siete, todavía se sienten.
El informe de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación de Liberia habla de los efectos de esa guerra en los niños que fueron reclutados por grupos militares; y de los efectos sobre las mujeres: nueve de diez no tenían sustento para vivir, el 96% no tenía hogar y casi el 75% había perdido un familiar. Más de la mitad sufrió violencia sexual, y de esas, la mitad se prostituía de alguna manera.
Hoy por hoy, tres de cada cuatro liberianos viven con menos de un dólar al día. La ecuación supervivencia económica-violencia sexual sigue vigente.
Pero ninguno de esos datos desanimó a los promotores de Hablemos de sexo y hoy, además de emitirse en todo el país, trabaja en canales de refuerzo como folletos, obras de teatro o exposiciones itinerantes. El show es tan popular que el pueblo lo utiliza para hacer bromas en respuesta a la reciente escasez de huevos de gallina en el mercado: “la gente dice que los pollos de Liberia ahora escuchan hablemos de sexo y practican sexo seguro”, comenta Jhonson en su blog.
No es de extrañar por tanto que aunque ahora estudie lejos de su país, Jhonson se sienta orgulloso de haber participado “en el proceso de reconstrucción de su patria”, pues así entiende la importancia de este espacio radiofónico. “La prevalencia del VIH y el embarazo precoz es un problema social, y como tal no se puede separar de la economía y la psique nacional. Sin embargo, como dice un proverbio chino, `un viaje de un millón de millas comienza con un solo paso´. Y a medida que de la reconstrucción posbélica Liberia de paso al desarrollo general, seguro que todos los sectores de la sociedad seguirán su ejemplo”.
Detrás del programa están el Fondo de Población de Naciones Unidas, el Ministerio de Salud y Asuntos Sociales, el de Juventud y Deporte, y la emisora Unmil, que proporciona el dial. Pero al frente están cuatro jóvenes que se encargan, trabajando 40 horas semanales, de todos los detalles del contenido.Que se atreven, como dice Johnson, a dar ese primer paso de un viaje hacia la recuperación que ojalá llegue a caminar ese millon de millas.


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