El citado artículo menciona también a Madeira, “como fuente de algunas plantas adoptadas por jardineros de California”; pero al llegar a Canarias las tilda de “el cuerno de la abundancia” llegando incluso a bautizarlas como “el Galápagos botánico”.
Una de las claves que cita el autor es “la fría corriente oceánica que modera el clima” y la “abundancia de microclimas”. Destaca sobre todo lo demás “un bosque de niebla único en el mundo llamado Laurisilva”, añadiendo que “son supervivientes de los antiguos bosques que cubrían la región del Mediterráneo antes de que el clima continental se hiciera más frío y seco”.
Entre fauna y flora, a pesar de destacar ambas, se fijan más en la flora. Subraya que “entre las 2.000 especies existentes, 520 no se encuentran en ningún otro lugar del mundo”. Y sobre ello, que “19 géneros son únicos en el mundo”. Entre los árboles, el autor se fija en el pino y la palmera canaria. Su "tolerancia a la sequía y su rápida regeneración" son mencionadas.
También llamó la atención el Chrysanthemun Futescens, antes clasificado como Argyranthemum. “Se trata de una margarita con un registro exitoso en las islas, con al menos 13 especies sólo en la isla de Tenerife”.
Otro punto destacado del texto está dedicado a las salvias y lavandas de las Islas. “De flores rosadas la Salvia canariensis tiene hojas de color verde y gris. Puede llegar a siete pies de altura y 10 de ancho. La Lavandula Canariensis podría florecer durante todo el año en las regiones cálidas de California”, informa el periódico americano.
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