Ushahidi significa testimonio en swahili y se trata de un proyecto de software libre desarrollado entre ese conjunto de países que permite que cualquier ciudadano que tenga un teléfono móvil en sus manos pueda distribuir datos a través de SMS, correo electrónico o la web, y visualizarlos en un mapa o en un cronograma.
El proyecto nació a principios de 2008 tras la violencia generada después de las elecciones de Kenia, y ya entonces contó con 45.000 usuarios. Su objetivo es crear “el modo más sencillo para que los ciudadanos agreguen información sobre cómo responder a una determinada crisis”. En kenya, empezaron los periodistas y pronto desde puntos remotos, la gente empezó a detallar dónde estallaba la violencia o dónde se intensificaba. Entonces, se dieron cuenta de que se trataba de una herramienta necesaria, que podría resultar útil en otras partes del mundo.
Pronto, efectivamente, se comprobó su efectividad en situaciones de emergencia hasta alcanzar una importancia vital tras los terremotos de Haití y en Chile, tan sólo un par de horas después de los seísmos. Ory Okolloh, la principal impulsora de este proyecto sostiene que en ambas situaciones, los mapas interactivos creados por voluntarios y civiles a través de SMS ayudaron a salvar vidas humanas. Según cuenta, los guardacostas estadounidenses, por ejemplo, pudieron encontrar a muchas de las víctimas gracias a sus mapas.
La plataforma ha sido utilizada también en otras casos muy diversos, como para la localización de ataques xenófobos en Suráfrica, la monitorización de las elecciones generales de India en 2009 o el seguimiento de la fauna en Kenia. Con la plataforma Ushahidi, la transferencia de país en desarrollo a país desarrollado se hace aún más patente: basta decir que se emplea para vigilar los crímenes en el metro de Atlanta (EEUU).
Para los promotores la clave está en el hecho de de que se trate de código abierto. Pero parte de su éxito en los propios países africanos radica también en que emplea la telefonía móvil, la cual se ha disparado en los últimos años. El número de usuarios en todo el continente ha pasado de 35 millones en 2003 a 245 millones en 2008, lo que supone un crecimiento internanual cercano al 47%. Estas cifras sitúan la distribución en 32,5 líneas móviles por cada 100 habitantes.


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