Febrero 26, 2010

La emoción de descubrir

Una de las cosas que suelo repetir con frecuencia, porque estoy convencida de ello, es que a pesar de la diversidad infinita que caracteriza a la raza humana -y bendita diversidad- son más las cosas que nos unen que las que nos separan. Pero solemos, que manía más tonta, poner el acento en las diferencias. Y generalmente para situarnos siempre por encima de otro grupo: sucede entre practicantes de distintas religiones, entre habitantes del norte y del sur, entre heterosexuales y gays, entre blancos y negros y como no, entre hombres y mujeres. Siempre hay alguien a quien despreciar como inferior, o tratar de dominar.


No obstante, en nuestro caso, el de las mujeres, me refiero, mentiría si dijera que he sufrido el machismo en mis carnes. Mi madre me cuenta que cuando era joven, para abrir una cuenta bancaria, necesitaba el permiso de su marido. Pero por aquí las cosas han cambiado bastante en poco tiempo, y yo crecí con las mismas obligaciones en casa que mi hermano, por ejemplo.

Estoy hablando de mi, en un plan muy personal; ya tendremos tiempo de escudriñar bien los recovecos de la realidad en un plano general. Lo que quiero decir es que muchas veces las mujeres de mi generación por este lado del mundo suspiramos aliviadas, nos sentimos afortunadas por el nivel de igualdad del que gozamos, por la vida que llevamos. Pero también hemos hecho muchas renuncias. Y a veces, no somos capaces de verlas, y miramos apenadas la situación de otras, quien sabe si en el fondo, más felices.


Bueno, no me quiero ir por las ramas. En definitiva, lo que quiero decir es que estoy convencida de que todas tenemos mucho que aprender unas de otras. Unos de otros, en realidad. Todos. Y eso es lo que más me llena de iniciar esta conversación, las muchas cosas positivas que, seguro, vamos a sacar; al menos yo.

Tendremos tiempo de ir conociéndonos poco a poco. Estoy convencida de que será un placer. Y bienvenido será quien quiera seguirmos o sumarse a través de los comentarios. 

| Comentarios (1)
Laura Gallego y Diabou Bessane
¿Qué diferencias hay entre ser mujer en Europa o serlo en África? ¿Qué similitudes? Diabou y Laura también se lo preguntan, y una desde Senegal y otra desde Canarias, charlan sobre ello para encontrar respuestas. Respuestas que quieren compartir contigo.
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