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Sociedad

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Senegal: una universidad colapsada

THERESE SARR

Dakar (Senegal)13/09/2015

La falta de medios y la masificación de la Universidad Cheikh Anta Diop de Dakar han provocado un notable descenso en el nivel del alumnado.

Jueves 7 de mayo de 2015. Unos veinte estudiantes están delante de la ventanilla de matriculación mientras otros repasan para los exámenes del primer semestre que empezarán en la segunda mitad del mes de mayo. Son las 11.00 horas y ya se está formando una larga fila de estudiantes delante de la biblioteca central de la UniversidadCheikh Anta Diop de Dakar (UCAD) para terminar de formalizar los trámites de matrícula.

Una estudiante de licenciatura 2 de Derecho está de brazos cruzados. El retraso en la entrega de los certificados de notas ha provocado que ni siquiera hayan empezado las prácticas. Parece desolada por el hecho de no tener vacaciones. Se puede decir que estudian doce meses al año.

Otro estudiante de licenciatura 2 de la facultad de Letras, departamento de Historia, afirma que solo están preparando exámenes los de licenciatura 1. También hay retraso en las matrículas por una lista que la administración tenía que enviar a Ecobank para que puedan pagar los gastos de matrícula y, así, seguir los trámites en el seno de la UCAD. Sin embargo, esto no ha impedido que comiencen las clases. El día anterior, se podía observar a agentes de la administración encargados de las matrículas sin ninguna actividad porque no había conexión a Internet desde las 11 de la mañana.

Hay quien piensa que los estudiantes de la UCAD ya no tienen un buen nivel. Y que la culpa parece ser del sistema educativo. Hay que admitir que las múltiples huelgas de los profesores del Sindicato Autónomo de la Enseñanza Superior (SAES) y de los estudiantes que reclaman el pago de la beca no facilitan las condiciones de trabajo. Se puede decir que los profesores están sacrificando a generaciones enteras de alumnos a quienes están impartiendo una formación acelerada que dura solo 6 meses en lugar de 9. El calendario académico no es estable y el nivel de los estudiantes es cada vez más bajo.

¿De quién es la culpa? ¿De los profesores? ¿Del gobierno? ¿O incluso de los estudiantes? 

Considerada la mejor del África francófona, pero situada en la 36ª posición continental (clasificación de Shanghai), la Universidad Cheikh Anta Diop de Dakar fue creada en 1957. Tiene 6 facultades y 6 escuelas y centros de formación con una capacidad de 24.000 estudiantes. En 1996, había 12.721 alumnos matriculados; sin embargo, en la actualidad, cuenta con 1.329 profesores titulares para algo más de 80.000 estudiantes, según las cifras oficiales facilitadas por la propia Universidad. En realidad, son muchos más.

Según el doctor Yankhoba Seydi, coordinador del SAES, el descenso del nivel de los estudiantes no se debe a las huelgas, opinión que choca con el sentir de la mayor parte de la población. “Su impacto es insignificante”, en 30 años de existencia del centro universitario solo ha habido 7 huelgas y la más larga fue en 1989. “Es la masificación la que ha desestabilizado el calendario universitario”. Hay muchos motivos que explican esta superpoblación.

Más de 30.000 estudiantes están matriculados en la facultad de Letras, porque la mayor parte de los alumnos de la Escuela Secundaria se inclinan por la opción de Letras frente a otras posibilidades, como Ciencias, Técnica o Gestión. La norma establece que cada profesor titular tiene que corregir 25 exámenes por semestre en cada asignatura que imparte, pero en un departamento como el de inglés o de lenguas latinas a veces uno se encuentra con 2.000, lo que forzosamente provoca que la corrección tome mucho más tiempo. Y aun si concluye su tarea, no hay el acompañamiento técnico que hace falta para que los resultados estén disponibles a tiempo debido a la falta de personal administrativo.

Sin embargo, la realidad no es la misma en todos los departamentos. Por ejemplo, en el de Sociología, terminan dentro de los plazos; su calendario es normal. En cuanto al departamento de Letras, están obligados a contratar profesores remunerados cuyo número ahora es superior al de los titulares y eso redunda negativamente en la calidad de la enseñanza. Para entender el problema del bajo nivel de los estudiantes en la Universidad, hay que echar la vista atrás y tratar de entender lo que ocurre en los estadios anteriores del sistema educativo, según el profesor Seydi.

“Los bachilleres llegan a la Universidad con un nivel ya muy bajo. Habría que llevar a cabo una selección más rigurosa. Está bien que todo el mundo tenga el derecho a cursar estudios superiores, pero podrían hacerlo no solo en las universidades. Hay también instituciones y escuelas de formación superior donde podrían acudir aquellos que fueran rechazados en la Universidad, reservando esta solo para los mejores. Porque, si metemos a todos en la Universidad, luego habrá que asumir las consecuencias”, añade Seydi. A todo ello se suman las difíciles condiciones de trabajo que tienen que ver con la incapacidad de acoger a todos, la falta de profesores, la escasez de aulas y anfiteatros, lo que obliga a los estudiantes a levantarse a eso de las 5 ó 6 de la mañana para ir a reservar sitio para una clase que empezará a las 8; y los que no podrán llegar pronto se sentarán en las escaleras o buscarán un ladrillo fuera para sentarse. Todo eso provoca que la formación en la Universidad ahora no sea tan satisfactoria.

La inclinación de la mayor parte de los alumnos por la opción de Letras frente a otras posibilidades tiene una explicación más antigua. La administración colonial no quería formar a técnicos, sino a colaboradores, como asistentes, profesores, etc. Para los colonizadores, las ciencias estaban reservadas para un pequeño grupo de la élite. Formaron a los primeros dirigentes del país que, a su vez, después de la independencia, siguieron en la misma línea: no pensaron en el desarrollo técnico y tecnológico. Y, como no tenían los medios suficientes para invertir en las ciencias, fomentaron los estudios de Letras.

Pero la UCAD no es la única universidad de Senegal. La Universidad Gaston Berger (UGB) de San Luis es la segunda del país. Está al norte y fue creada en 1990 con 600 estudiantes. En la UGB, hay una selección muy rigurosa pero, en los últimos años, las matriculaciones aumentan a un ritmo considerable. En 2007, ya eran más de 4.000 estudiantes pero, en 2014, alcanzaron la cifra de 9.000 alumnos con 259 profesores, según la Administración Universitaria. Algunos acusan al Banco Mundial de hacer presión para que aumentara el número de estudiantes en la UGB.

Existen otras tres otras universidades, pero son muy recientes: la Assane Seck de Ziguinchor, al sur, que fue creada en 2007, la Universidad de Thies y la Universidad Alioune Diop de Bambey, creadas también en 2007. La idea es que ayuden a reducir el efectivo de la UCAD, pero muchos de los alumnos prefieren venir a Dakar que ir a Thies, Bambey o Ziguinchor porque, según la opinión generalizada, la calidad de la enseñanza está en la UCAD o la UGB. Las otras tres no tienen suficientes infraestructuras ni bastantes profesores.

BECAS

Sin embargo, ¿con qué medios entran los alumnos en la UCAD? Aquí surge el tema de las becas. Un número importante de estudiantes viene de otras regiones de Senegal. Llegan con sus propios medios o, si es posible, con la ayuda de la familia. Se instalan en casa de un familiar o en el campus universitario donde, en una habitación, pueden dormir hasta doce personas. Los que se benefician de una beca podrán “vivir bien”.

Existen diferentes tipos de becas: de excelencia, de doctorado en alternancia y de movilidad. Esas tres becas son para los estudios en el extranjero. Pero lo que nos interesa son las becas nacionales.Todos los bachilleres con sobresaliente que no han podido tener una preinscripción en una universidad extranjera y todos los que han tenido notable se benefician de una beca de excelencia de 60.000 francos CFA al mes, algo menos de 100 euros.

Por su parte, todos los que vienen sin discriminación de serie ni de sexo obtienen una beca pedagógica de 36.000 francos CFA al mes, unos 50 euros. Entre los que tienen aprobado, privilegian primero a quienes van a ciencias y, después, a las chicas con 18.000 francos CFA al mes, unos 27 euros.

Todos los que gozan de una beca y que además no tienen una buena situación familiar, las personas con movilidad reducida, o quienes tienen alguna enfermedad pueden pedir una beca social que es de 18.000 francos CFA al mes pero, ante la misma situación social, interviene el criterio pedagógico.

Si estas becas fueran abonadas a final de mes como corresponde, no serían motivo de huelgas.  

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