Guinguinbali
Esta novela fue escrita cada anochecer, durante un año, en plena selva de Cabinda, donde el autor luchaba contra el colonialismo portugués”; así comienza la sinopsis que invita a leer Mayombe, la novela de Carlos Mauricio Pestana dos Santos, más conocido como Pepetela.

No sé si será realidad o invención literaria, pero me gusta pensar que es cierto y leyendo el libro no cuesta nada imaginarse al autor escribiendo en su libreta cada noche, después de un largo día en el Mayombe, nombre que se da la selva tropical en la zona de Cabinda. Lo que sí es seguro es que Pepetela, hijo de angoleños blancos y descendiente de colonizadores, decidió en 1963 integrarse en el Movimiento Popular de Liberación de Angola (MPLA), con el que luchó contra los colonizadores durante largos años.
Su novela, que no pudo publicarse hasta el año 1980, describe el día a día de un grupo de guerrilleros que luchan en Cabinda (una pequeña franja de tierra perteneciente a Angola pero que se encuentra físicamente separada del resto del país por lo que hoy es la República Democrática del Congo). Un lugar en el que la lucha era más difícil si cabe que en el resto del país.

    “Forzados a hacer la guerra aquí, en una región ajena, donde no hablan nuestra lengua, donde el pueblo es contrarrevolucionario, ¿qué hacemos aquí?” Se pregunta uno de los protagonistas.

Mayombe es una novela que cuenta la guerra, pero mucho más que la guerra. Una historia en la que la lucha se entremezcla con el día a día, las largas horas de vigilancia, las disputas internas en el incipiente partido, la burocracia, los sentimientos, el amor y el hambre. Una historia en la que la guerra es sólo la excusa para reflexionar sobre la vida y las personas, sobre el porqué de nuestras decisiones y las consecuencias de nuestros actos.
Cabinda es la zona señalada en rojo.
Imagen: Wikipedia

Formalmente, el autor entremezcla la narración tradicional, en tercera persona, con reflexiones personales de los protagonistas, que le dan mucha más fuerza e intensidad al relato.

Así conocemos a Teoría, el maestro de la base, que inconscientemente, casi sin querer, lucha para autoafirmarse, para quitarse el estigma, porque sabe que los demás saben que no es igual a los demás.
 “Me ofrezco siempre para las operaciones (…) ¿podría negarme? Los demás pueden esquivarse, pueden argumentar. ¿Cómo podré hacerlo yo, que traigo en mí el pecado original del padre-blanco?“De niño, quería ser blanco, para que los blancos no me llamaran negro. De mayor, quería ser negro, para que los negros no me odiaran. Entonces, ¿dónde estoy yo?”.

Poco a poco vamos viendo y entendiendo lo que impulsa a cada cual a actuar como actúa. Buscando su lugar en el mundo, aunque sea en esta guerra a la que unos van por ideales, otros por ambición, los más por obligación y unos pocos porque no tienen otro sitio al que ir.
A lo largo del libro, los protagonistas analizan el miedo, el tribalismo, la colonización, las relaciones humanas… a través de conversaciones que se inician de la forma más banal.

Así, Sin Miedo, el comandante, lucha porque quiere, porque le da la real gana. Y tiene claro sus objetivos. “No tenemos las mismas ideas”, le dice a uno de sus compañeros. “Tú eres el tipo del aparato, uno de los que va a instalar el partido único y omnipotente en Angola. Yo soy un tipo que nunca podría pertenecer al aparato. Yo soy el tipo cuyo papel histórico termina cuando ganemos la guerra”.  Es un hombre sabio y solitario, cuyo ideal de revolución va mucho más allá de la que se está gestando, pero es consciente de las limitaciones. Así que se limita a dirigir y templar los ánimos entre sus hombres, utilizando para ello toda su capacidad para analizar el  interior de los demás.

El libro toca también temas políticos, en los que los postulados del comunismo o el capitalismo, la modernización y la tradición, la revolución se mezclan hasta que terminamos viendo el absurdo de todos ellos.  Reflexiones en las que las nociones básicas de historia, política o filosofía que se ofrecen en el campamento se entremezclan con las teorías o tradiciones propias de cada individuo:

Nos encontramos así con esta reflexión genial de Milagro, otro de los guerrilleros, que dice:

Los intelectuales tienen la manía de que somos nosotros, los campesinos, los tribalistas. Pero ellos también lo son. El problema es que hay tribalismo y tribalismo. Hay el tribalismo justo, porque se defiende la tribu que lo merece. Y hay el tribalismo injusto, cuando se quiere imponer la tribu que no tiene derechos. Fue lo que Lenin quiso decir, cuando hablaba de guerras justas e injustas (….) Es verdad que todos los hombres son iguales (…) Pero no todos están al mismo nivel (…)”.

En definitiva, una novela entretenida y fácil de leer que es a la vez casi un compendio de filosofía. Podría seguir líneas y líneas citando párrafos, historias y personajes que me han parecido brillantes pero… como no es plan de copiar el texto entero… simplemente os recomiendo que os lo leáis entero. Personalmente, es uno de los libros que más me han gustado de lo que he leído últimamente. Aprovecho este Día del Libro para compartirlo y ¡quedo a la espera de recomendaciones!
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Cuatro décadas dando voz a los afroamericanos y la diáspora 

El periodista y presentador de televisión comenzó a informar sobre África y los negros estadounidenses a finales de los años 60.


El antídoto a las noticias de las 6” (de las 9, si nos ponemos en horario español). Así definía el periodista afroestadounidense Gil Noble al programa que dirigió durante tres décadas años: “Like it is”. Un espacio que a pesar de emitirse sólo en el área metropolitana de Nueva York, le dio influencia nacional e internacional y con el que logró siete premios Emmy.

Un programa y un presentador muy especiales porque desde 1968, con el movimiento por los derechos civiles muy presente, se dedicaron a investigar, analizar y contar lo que significa ser afroamericano, dando voz tanto a estadounidenses de clase media de origen afro como a grandes líderes africanos. Así, Gil Noble llevó hasta los hogares de Nueva York las palabras de presidentes tan dispares como  Nelson Mandela (Sudáfrica), Sekou Touré (Guinea), Robert Mugabe (Zimbabwe), Julius Nyerere (Tanzania) o Thomas Sankara (Burkina Faso), a los que entrevistó en su programa para hablar de los avances y retrocesos de un continente extremadamente lejano para los norteamericanos en los años 70 y 80.

No dudó tampoco en llevar al plató a personajes tan controvertidos como Louis Farrakhan, líder de la Nación del Islam, -alguien difícil de definir que aboga por la toma del poder económico y político por parte de los negros-,  pero también dio espacio a personalidades de la cultura, el arte y los espectáculos, como Bill Cosby, Harry Belafonte y hasta el mismísimo Bob Marley.

Su actitud provocadora le costó disgustos en más de una ocasión, como cuando la Liga Anti Difamación le acusó de antisemita en 1982 por no ofrecer la versión israelí durante un programa dedicado a la guerra de Líbano. Pero ante las acusaciones de imparcialidad, Gil Noble se defendió siempre alegando que no presentaba la otra cara de la historia, porque el programa consistía, precisamente, en ser “la otra cara de la historia”. La que los norteamericanos no verían en las noticias de las 6, solía decir. En su opinión, la versión de los afroamericanos no disponía de espacios en los medios de comunicación, y ese hueco era el que intentaba llenar con su programa. Un espacio en el que no sólo hacía entrevistas; también había debates, reportajes, testimonios y la emisión de documentales de producción propia en los que se recordaba la figura de activistas como Malcom X –una de sus grandes influencias-, W.E.B. Du Bois o el cantante Paul Robeson, y de temas específicos como la esclavitud, la lucha por los derechos civiles o el problema de las drogas. Probablemente, el compendio de su trabajo conforme uno de los mayores archivos sobre la historia afroamericana y, precisamente por ello en 2008 se hizo con el copyright de todas las emisiones, con el fin de aunar en uno todo el fondo documental.


Gil Noble, de padres jamaicanos, nació y creció en el Harlem de los años 30 y por supuesto nunca pensó en hacerse presentador de televisión, más que nada porque por aquel entonces no les estaba permitido a los afroamericanos. Fue en 1962 cuando comenzó a trabajar en la radio y cinco años después, tras la campaña por los derechos civiles, fue contratado por la WABC, donde comenzó como reportero para el programa “Like it is”, que nació en 1968 y del que se haría cargo en 1975. Desde entonces hasta 2011, cuando tuvo que dejarlo por un ataque al corazón, no faltó ni un día a su cita semanal para dar a conocer la comunidad negra al país. Noble falleció el pasado 8 de abril, por complicaciones derivadas del infarto. Deja, además de cientos de horas de emisión televisiva, unas memorias publicadas en 1981: “Black is the color of my TV Tube”.
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Se me hace difícil resumir en unas pocas líneas ‘Los Tambores de la Memoria’, un libro con el que  Boubacar Boris Diop obtuvo el gran premio de la República de Senegal para las Letras en 1990.

En esta novela se mezcla lo real con la ficción, la política con el idealismo, los hechiceros con la modernidad, las mujeres tradicionales con las actuales… Y se entremezclan también los tiempos narrativos y los narradores: el libro te lleva de adelante a atrás y del punto de vista de un protagonista a otro. Un coro de relatos que al principio cuesta seguir pero que le da verdadera profundidad a la historia.

Una historia que se cuenta en varios planos. Tenemos como protagonista a Fadel, -hijo de un sindicalista que luchó contra la colonización pero que se ha convertido hoy en un multimillonario afín al poder-, y que vive hipnotizado por la reina Johanna Simentho, heroína de la lucha contra la colonización de la que no llegamos a saber si es ficción o realidad. La búsqueda de esta reina de Wissombo, a medio camino entre el mito y la historia, llevará a Fadel a la muerte, perseguido por un régimen que no quiere que resurja su recuerdo.

Juanto a Fadel nos encontramos a varios miembros de su familia, personajes secundarios pero muy importantes de los que Boubacar Boris Diop se sirve para hablarnos de diversos temas, como la del papel de la juventud, las mujeres, las creencias animistas, la pobreza… Conocemos así al hermano de Fadel, Badou, un revolucionario de corte marxista que es quien da a conocer a la reina Johanna a Fadel: “Te concedo que Johanna Simentho no es un ser imaginario. Sé que nació en 1920 y que es posible, incluso, que siga viva aún. Se la vio por última vez, al parecer, en Tombuctú, en 1946. ¿Y luego? Se las hizo pasar moradas a los franceses, es cierto, se dice también que abogó por la igualdad entre el hombre y la mujer, en fin, tuvo una vida muy repleta”; a su madre, Adja Déguène, "la esposa modelo, es decir dócil y aterrorizada, sentada de la mañana a la noche en el centro del patio. (..) Creo por lo demás que madre no ha salido prácticamente nunca de casa, salvo para ir en peregrinación a La Meca”; al viejo Khoulé o a Thiemoko el Hechicero, que interroga a los Seres invisible: y por supuesto Ismaila –un joven burócrata que pretende vivir sin complicarse la vida- y Ndella, una indescriptible mujer especialmente unida a Fadel. Serán estos dos últimos quienes den a conocer su historia.
Imagen de la heroína de la Resistencia contra la
colonización, Aline Sitoé Diatta. Fuente: Solidarite Nord Sur

El libro nos sitúa en Senegal, en las primeras décadas de la Independencia, pero no pretende hacer un relato histórico de su tiempo. Aunque algunas situaciones puedan ser reconocibles, no se ajusta a la realidad del país. Así, el libro nos presenta un país liderado por un tirano que no duda en torturar y asesinar a sus enemigos, algo que no cuadra con la figura de Léopold Sedar Senghor (presidente de Senegal entre 1960 y 1980). Boubacar Boris Diop explicaba en esta entrevista (muy buena para entender mejor el libro) con Pablo Martín Carbajal el porqué de esta decisión: “Senegal es uno de los raros países africanos en donde jamás ha habido ni dictadura militar ni golpe de estado, y yo, novelista senegalés, invento a un General Adelezo que no tiene nada que ver con mis vivencias políticas reales. ¿Cómo explicar esta paradoja? Debo admitir que escribí esta novela en un periodo de mi vida donde, como muchos de los intelectuales africanos -incluso todavía hoy-, tenía una lectura muy globalizadora de la historia de África. Quiero decir que hablando de un país africano en particular, yo le daba el trato de otros países del continente radicalmente diferentes del país elegido”.

En la misma entrevista me enteré también de que la historia de la reina Johana se basa en una figura histórica y real: la de Aline Sitoe Diatta, una luchadora contra la colonización francesa, que trabajó de asistenta en casas de Dakar y que llegó a ser conocida como la Juana de Arco africana.

Una historia más que interesante que … ¡se queda para otro post!

Disfruten del libro
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Sudáfrica, Kenya, Nigeria, Egipto y Marruecos están en el top five de los países que más twitean. Era de esperar y la actividad se ha notado ya en movilizaciones como el #occupynigeria.

El  estudio ha analizado unos 12 millones de tweets en los últimos tres meses y más de la mitad se han enviado a través de teléfono móvil (57%).

Está claro que las redes sociales no son sólo cosa de Europa y Estados Unidos. Pero la brecha tecnológica sigue existiendo.

Vía The Guardian

Nigeria lleva cuatro días de huelga general y los sindicatos han amenazado hoy con parar la producción de petróleo del país. Al mismo tiempo, durante el último mes se han producido numerosos ataques de la secta islamista Boko Haram contra cristianos, especialmente en el norte del país. Dos situaciones muy graves que hacen que Abuja se enfrente a una de las crisis más importantes de los últimos años. De cómo se resuelva esta emergencia dependerá mucho buena parte del futuro de África occidental.

Imágenes del cuarto día de huelga y manifestaciones en Nigeria. Foto: Save Nigeria Group


Sin intención de ser tremendista, lo cierto es que Nigeria es una de las tres grandes potencias africanas y su influencia es enorme en los países de su entorno. Con una población de 152 millones de personas, -es el país con más habitantes de toda África-, y una producción diaria de 2,4 millones de barriles de petróleo, Nigeria se ha convertido desde hace ya unos años en la gran locomotora del oeste africano. Miembro de la OPEP desde 1971 y con unas inmensas reservas petrolíferas, de su crecimiento y estabilidad depende también la de pequeños estados que, en cierta manera, orbitan en torno a ella, tales como Benín, Togo, Níger o Camerún.

Cartel burlesco hacia el presidente del Gobierno, Goodluck Jonathan. 
Su nombre se ha convertido en acrónimo de: "elegido con la única función de dañar
a los nigerianos", más o menos). Foto: Save Nigeria Group




¿Qué ha sucedido?
Ha sucedido que los nigerianos no entraron lo que se dicen con buen pie en el nuevo año. El 1 de enero, el presidente Goodluck Jonathan sorprendía al país con la noticia de que quedaban suspendido el subsidio que desde hace años permite a los ciudadanos disfrutar de una gasolina barata. A partir de ese día, el litro de gasolina pasaba de costar 30 a 70 céntimos de euro el litro. ¡Más del doble!. Imaginémonos lo que ocurriría si eso pasase mañana en España. Imagínatelo en un país en el que el 57% de la población vive con menos de dos dólares al día. Cuesta creerlo, pero es cierto. Un aumento de precio que es inmediatamente repercutido en todos los productos de venta final al consumidor: transportes públicos, alimentos… Por menos se armó en Túnez…

La respuesta de la ciudadanía no se hizo esperar y este mismo lunes comenzó una huelga general –hasta el momento indefinida- acompañada de movilizaciones y protestas en todas las grandes ciudades del país y en las redes sociales. (muy bien explicado por Samuel en su blog: Quilombo  y por Laura Gallego en GuinGuinBali.

Y así hasta hoy, día en el que los sindicatos han amenazado con paralizar la producción de crudo y el Gobierno ha accedido, por fin, a sentarse a dialogar con ellos. El problema es que ninguna de las partes parece querer dar su mano a torcer. El presidente escuda su decisión en que el dinero ahorrado en los subsidios irán a parar en la creación de infraestructuras que, a la larga, serán beneficiosas para el país. El problema es que esto no se lo cree nadie en Nigeria dado el historial de corruptelas y desvío de fondos de éste y los anteriores gobiernos. Un dato lo dice todo: 50 años siendo uno de los principales exportadores de petróleo del mundo y la mitad de la población viviendo por debajo del umbral de pobreza.

Por otra parte, dicen algunos economistas que el subsidio de la gasolina es ‘ineficiente’ para el país (algunos coches, por ejemplo, funcionaban con gasolina en lugar de con el diésel que les correspondía sólo porque aquella era más barata, y además, el bajo precio desincentiva la inversión para la creación de refinerías en el país, que apenas hay: o sea, que exportan el crudo y luego tienen que importar el refinado). Y puede que tengan razón, pero resulta que es el único beneficio que han visto los nigerianos de todo ese oro negro que mana debajo de sus pies. Además, es de locos duplicar el precio de algo tan básico como la gasolina de un día para otro. Y por si fuera poco, es que en el tema del petróleo, llueve sobre mojado.


La historia de Nigeria, como todas, es complicada, repleta de enfrentamientos, golpes militares, problemas religiosos… Nada nuevo, la verdad, que en España sabemos de eso. Pero sí tiene una particularidad: y es que todo o casi todo parece ir asociado de un modo u otro al petróleo. O a la lucha por él.

Colonizada por los ingleses, que quisieron crear allí un país grande y poderoso, Nigeria agrupa a tres regiones bastante bien diferenciadas y diferentes etnias. Los británicos la fueron construyendo desde el siglo XIX a través de diversos protectorados, consulados, federaciones y demás y la concedieron la independencia en 1960, sin sangre ni guerra de liberación, todo muy educado, como son ellos.

Imágenes de la Celebración de Independencia de NIgeria, 1960.
Fotos: Nigeria's 50th Anniversary
Era, una más, la gran esperanza del continente. Seis años después, un golpe de Estado implantaba un gobierno militar y tan sólo un año más tarde, Biafra se declaraba independiente y daba comienzo una brutal guerra civil  de la que ya hemos hablado aquí. La segregación estaba en parte motivada por causas étnicas  (Nigeria había nacido de forma artificial, tras la decisión de Gran Bretaña de unir tres de sus posesiones en una; al hacer esto, la población se había estructurado por etnias, siendo una de ellas la de los ibos –mayoritariamente cristianos y predominantes en la zona oriental-, que más tarde se autoproclamaría independiente bajo el nombre de Biafra), pero también el petróleo estaba implicado: justo el año anterior se habían descubierto importantes pozos petrolíferos en su territorio.

Biafra se encuentra justo en la zona del Delta del Níger, tristemente famoso por los vertidos y accidentes que una y otra vez  ha producido la petrolera Shell en la zona. 


La guerra termina con la rendición de Biafra tras un bloqueo absoluto que provocó la muerte de unos dos millones de personas y una Federación Nigeriana muy fortalecida. Es entonces cuando el país se comienza a posicionar como uno de los primeros exportadores y productores de crudo. En 1971 entra a formar parte de la OPEP y crea la Compañía Nacional de Petróleo. Desde entonces, tal y como explica la periodista gallera Aloia Álvarez Féans en el libro Nigeria, brechas de un petroestado”, editado por Casa África  y Catarata,  “el Gobierno federal controla todo el crudo nigeriano a través de la compañía estatal -Nigerian National Petroleum Corporation (NNPC)-, gracias a la participación en forma de joint ventures con las compañías que operan en el país y dominan el sector. A saber: Shell (angloholandesa), Chevron Texaco y ExxonMobil (estadounidenses), Agip (italiana) y Total (francesa). Entre las cinco poseen el 98% de las reservas y activos que se encuentran en Nigeria. Alrededor de unas 50 firmas, más pequeñas, completan el círculo”.

Poco más que decir. Así se entiende lo de Ken Saro Wiwa , algunos informes de la ONU  y muchas otras cosas más.

Y esto no ha cambiado ni con los gobiernos militares, ni con el primer presidente elegido democráticamente, Olusegun Obasanjo, ni con el segundo, Umary Yar’ Adua, ni parece tampoco que con el tercero: Jonathan Goodluck, a pesar de que proviene él mismo de la región del Delta. No es de extrañar, pues, que la que puede ser la mayor crisis de la joven democracia del país esté, precisamente también, relacionada con el petróleo.
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La situación de la pena de muerte en África

La situación de la pena de muerte en África

El año pasado, Togo y Burundi se unieron a los estados que abolieron este castigo, mientras que Gambia extendió su aplicación. Olawale Fapohunda habla para IPS News sobre la situación en Nigeria, recordando especialmente que uno de los mayores problemas es la falta de abogados defensores para los más pobres. Fuente: IPS News

Khad, la droga que enloquece al África más pobre

Khad, la droga que enloquece al África más pobre

El consumo de khat es una de las tradiciones más arraigadas de este país árabe, y lo ha sumido en un complejo debate. Entre un 50 y un 80% de la población masculina masca esta planta, de efecto similar al de las anfetaminas, sobre la que hay un entramado de devoción y crítica. (...) "Es una práctica suicida. Está destruyendo nuestra sociedad. Están agotando las reservas de agua y obligándonos a importar comida, porque lo único que se planta es khat. Hemos pasado de producir entre 1,5 y 2 millones de toneladas de grano al año en la década de los 60 y los 70 a menos de medio millón", explica el ministro de Irrigación, Abdul-Rahman al-Iryani. (...) Este comercio multimillonario extiende su influencia a países vecinos como Etiopía, Yibuti, Somalia o Kenia. El mismísimo Banco Mundial estimó, en 2007, que Yibuti gastaba anualmente hasta 200 millones de dólares en importar miles de toneladas del excitante vegetal. Fuente: Javier Espinosa / El Mundo

Objetivo: erradicar la malaria

Objetivo: erradicar la malaria

Pasar del control a su erradicación. Éste es el objetivo de MAlERA (siglas en inglés de 'Malaria Eradication Research Agenda'), un proceso consultivo con más de 250 científicos internacionales que pretende establecer una agenda de investigación y desarrollo para la eliminación de la enfermedad.

El inconcluso proyecto para atravesar África por ferrocarril

El inconcluso proyecto para atravesar África por ferrocarril

El imperio británico de finales del S.XIX se extendía desde el mar Mediterráneo hasta el cabo de Buena Esperanza. Todos los mapas coloniales de esos años marcaban una línea continua desde Sudáfrica hasta Egipto con las colonias británicas, el objetivo era convertir esa línea en una vía férrea. Así quería Gran Bretaña crear su Imperio Vertical, para hacer frente al Imperio Horizontal que Francia anhelaba concluir, unir las costas del Atlántico con las del Índico. Foto: Cecil Rhodes, el impulsor del proyecto. Fuente: En la Trébede

Fallar al estado más fallido del mundo

Fallar al estado más fallido del mundo

El dinero que la comunidad internacional inyecta en Somalia mantiene vivo el conflicto en el país. Los fondos que deberían destinarse a mejorar la situación, solo sirven para subvencionar a un Gobierno corrupto y financiar indirectamente a los rebeldes. Texto y fotos: J.M. Calatayud. Publicado en Foreign Policy

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